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Dinámicos, arriesgados, innovadores y atentos a las nuevas tendencias que se “cocinan” en el mercado del Ecuador. 

Sus nombres: Dominic Hamilton, Guillermo Jarrín y María del Pilar Mora Zamora. Cada uno de ellos destaca en un campo: el turismo alternativo, el té en hebra y la bebida sin lactosa. Los tres son emprendedores y los tres decidieron cursar el programa BootCamp360 impartido por EDES Business School. Buscaban asesoría administrativa, comercial, pulir proyectos, consolidar un negocio o saber si su idea era exitosa. Su historia nos la cuentan a continuación.

Dominic Hamilton, director de comunicación de la revista Ñan 

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El de Dominic Hamilton es un viaje en el sentido más literal de la palabra. A los 18 años, se puso la mochila al hombro y se marchó de Gran Bretaña a recorrer en tren Europa. Dos años después emprendía otro viaje, pero esta vez un poco más lejos: Sudamérica.

En aquel entonces,  le era imposible imaginar que sus viajes trazarían un camino en el que incluso llegaría a ejercer el cargo de viceministro de Turismo en el Gobierno del Ecuador.

“Es extraño para alguien que se ha criado en Londres representar al Estado (ecuatoriano), pero fue lindísimo aportar mi experiencia y mis conocimientos”.

Antes de su etapa gubernamental, Hamilton trabajó en la agencia Metropolitam Touring, a la que a su vez llegó desde Quito Turismo, lugar clave en su recorrido laboral, ya que fue allí donde conoció a las personas con las que llevaría el proyecto de la revista Ñan (camino en quechua).

Ñan, bilingüe en español y en inglés, nació en 2012 con una filosofía que se basa en “raspar la superficie”, es decir, indagar donde otros no lo hacen. De esta forma, sus páginas alejan al lector del turista del pasado y de las rutas convencionales.

En la actualidad, en su vigesimocuarta edición, la revista se centra en la idea de informar al lector sobre una sola ruta, región o tema.

“Queremos ver la revista hecha pedazos de usarla y no como decoración en la mesa del café. Queremos que la gente salga y nos dé su opinión”, dice Hamilton, quien hoy dirige la parte de comunicación de la revista.

Fue precisamente en el momento en el que se disponía a armar la página web y la agencia de comunicación cuando decidió inscribirse en el programa BootCamp360.

“Me cayó como anillo al dedo. Me ayudó muchísimo a darme las bases administrativas y financieras que necesitaba. Te enfoca, te ayuda a cristalizar y al final eres capaz de explicar tu idea de una manera breve y poderosa”, comenta, mientras destaca la buena vibra y respeto mutuo entre los alumnos.

Guillermo Jarrín- Fundador de Tippytea Blends

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De rejonear toros a dueño de una prospera marca ecuatoriana de té.

“Ya desde pequeño me dedicaba a hacer negocios, fiestas, eventos buscando la forma de ganar dinero”,  explica el propio Guillermo Jarrín, que hoy tiene 32 años.

Estudió ingeniería comercial, fue maestro de equitación y montó una empresa automotriz. Llevaba una vida más bien campestre que abandonó para apostar todas sus cartas en … el té.

Su relación con el té fue un flechazo. Un día paseaba por Santiago de Chile cuando divisó la tienda británica de té, Whittard of Chelsea. Entró, observó y compró. Y ahí empezó todo. “Salí bastante cautivado, me gustó el modelo de negocio y la experiencia que se vivía en la tienda. Además era la primera vez que veía té en hebra, estaba acostumbrado al industrial en saquitos”. Jarrín comenzó a investigar sobre el té. Descubrió que en Ecuador sí existía una cultura de infusiones, y decidió lanzarse a desarrollar algo propio.

“Quisimos heroicamente educar a la gente en la cultura del té de alta gama”.

Vendió su carro, pidió un crédito que reventó y comenzó el negocio con una inversión de la cual un 75% era deuda.

“Si sobrevivimos es porque tenía que darse”.

Abrió su primera tienda en el mall El Jardin en 2013 con una propuesta: el té en hebra cosechado a mano y seleccionando las hojas más jóvenes y enteras.

Pero su recorrido no fue fácil.

“Estaba pasando el clásico momento del famoso valle de la muerte en el que subes y bajas. Meses en los que haces malabares y magia”. Fue entonces cuando se inscribió en el BootCamp360.

“Cuando emprendes llega un momento en  que la responsabilidad y el estrés son tan fuertes que estás sediento de respuestas y necesitas sentirte seguro cuando tomas decisiones”, comenta Jarrín, a quien el programa le abrió mucho los ojos y supuso una evaluación gratuita de su negocio. “Vi oportunidades que no estaba viendo y que las tenia frente a mí . Fue genial. Salí armado para crecer”.

Tras el BootCamp, Tippytea Blends comenzó a vender sus tés a los supermercados de la cadena Supermaxi y abrió tres franquicias, dos en Cumbayá y una en Guayaquil.

“Aunque suene exagerado puedo decir que el BootCamp me cambió la vida”.

María del Pilar Mora Zamora, directora de AlimentArte

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Dejó la comodidad y seguridad que ofrece un trabajo estable y un salario fijo a final de mes. Con 33 años, María del Pilar Mora Zamora, ingeniera en alimentos, decidió regresar a la vida de estudiante y se marchó a España junto a Gustavo Guerrero, su marido, un ingeniero agroindustrial, para cursar gracias a una beca del Senecyt una maestría en innovación y desarrollo. Su objetivo era muy claro: utilizar la maestría como una incubadora y regresar con el conocimiento adquirido al Ecuador.

En Barcelona, la pareja desarrolló su primera bebida de almendra y frutas que ganó el segundo puesto en el concurso europeo Ecotrophelia. Ya con una idea de negocio sólida y bien estructurada regresaron al Ecuador.

No se equivocaron en su estrategia porque en 2015 entraron en el “ecosistema del emprendimiento” ecuatoriano al ganar el concurso InnovaQuito de la Agencia de Promoción Económica ConQuito.

Su marca, AlimentArte, vio la luz en diciembre de 2015 como una solución para los intolerantes a los lácteos y las personas diabéticas gracias al Frutichocho, una bebida de chocho y pulpa de fruta endulzada con stevia. 

“Pensamos en una bebida porque yo soy intolerante a la lactosa y formaba parte del mercado ecuatoriano que no estaba satisfecho con lo que había”, explica María del Pilar.

Encontraron que el ancestral y emblemático chocho les permitía lograr un producto sin lactosa con una buena proteína, calcio, hierro, fósforo y sin transgénico, ni alérgenos.

El año pasado, el Frutichocho salió al mercado enfocándose en un consumidor intolerante a la lactosa y el diabético, pero para su sorpresa esta bebida en botella de vidrio impactó en el mundo vegano y vegetariano.

“Existe una tendencia que apunta cada vez más hacia los productos alternativos y a una vida sana y saludable”, comenta María del Pilar, quien recuerda que “uno de principales temores de un emprendedor es enfrentarse al reto comercial”.

 “Cuando eres emprendedor no puedes decir tengo un proyecto y ventas cero. Es un proyecto muerto, pero es muy difícil romper el hielo y vender. El BootCamp me ayudó a dar el paso”.

María del Pilar concluye diciendo: “gracias al BootCamp pude consolidar el negocio y saber que mi idea era exitosa, ya que ideas hay muchas pero hay que saber ejecutarlas. El que ejecuta gana y en la ejecución está la diferencia entre un emprendedor y un soñador”.

 

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Topics: Emprendimiento

Marta Miera

Written by Marta Miera